21/10/2008

Caracteristicas de la lírica romantica



El gran paso de la poesía hacia presupuestos de orden romántico radica en el alejamiento y finalmente negación del concepto de imitación (mímesis) de la naturaleza mediante unas reglas enunciado por Platón, Aristóteles y Horacio. Si el escritor dieciochesco era un imitador, el romántico es un creador. Para el romántico todo reside en la fuerza de la inspiración del autor.
Las características románticas de la exaltación del yo, el intimismo y el desbordamiento afectivo encuentran su máxima realización en la poesía. Los poetas románticos dan salida a su frenesí vitalista y a sus frustraciones, cantan sus esperanzas y desengaños amorosos, exhiben su melancolía y hastío, su pesimismo y escepticismo ante el mundo que los rodea.
La crítica social está presente en unos poemas donde el romántico expresa su ansia de libertad radical, evoca la figura del rebelde y, al mismo tiempo, ataca la miseria espiritual de su época. El sentimiento de rebelión del poeta adquiere una expresión personal claramente individualizada, especialmente patente en Espronceda.
Las descripciones son abundantes -especialmente por el papel relevante que ocupa la naturaleza en el romanticismo- y los sentimientos encuentran marco adecuado en un paisaje abrupto, infinito, misterioso... De ahí el gusto por la noche, los lugares apartados, los cementerios, el mar embravecido, la tormenta, etc. El paisaje se convierte en un espejo de los estados del alma.
El amor es otro de los temas más frecuentes. Pero el amor romántico no trascurre sosegadamente, sino que aporta el sello de la pasión, con entregas súbitas, totales, y rápidos abandonos. También la poesía moral ocupa un lugar destacado: hay ansia por desentrañar los secretos del universo o el misterio del más allá, el significado de la vida o el problema del hombre perdido en el mundo.
También adquiere especial desarrollo la poesía narrativa, inspirada en temas históricos, legendarios o exóticos, sobre todo orientales. Esta tendencia poética floreció en la primera mitad del siglo XIX y en ella son frecuentes los elementos misteriosos y sobrenaturales. Supone además una valoración de lo tradicional y lo popular, de asuntos de nuestra historia política y literaria.
En lo formal, se advierte el desprecio por la creación meditada y se endiosa la inspiración, la espontaneidad, la supremacía del sentimiento de la pasión y de la fantasía sobre la razón preconizada por el Neoclasicismo. En la versificación, los románticos ampliaron las formas métricas. Rehabilitaron formas tradicionales como el romance y crearon otras combinaciones de versos, con un marcado gusto por lo poemas polirrítmicos. En este sentido, la métrica romántica es un claro antecedente de la modernista.

A partir de 1850 la poética romántica evoluciona. El arrebato y la dramatización dan paso a un tono de melancólica tristeza, a una expresión más contenida y al gusto por la sugerencia. Es lo que algunos críticos llaman Posromanticismo y en el que se incluiría a Bécquer y a Rosalía de Castro.

Hasta esta fecha podrían citarse tres poetas como pertenecientes al romanticismo español: el duque de Rivas, Zorrilla y Espronceda, si bien solo este último puede ser clasificado como auténtico romántico.

1 comentario:

Ðj €lëÃnø®™ dijo...

Ei muchas gracias, de mucha ayuda me sirvio esta publicacion sobre la lirica romantica! saludos desde el zulia venezuela!!!!